Si vas solo
Autónomo: tú eres producción, comercial y administración.
Y las tres a la vez. La administración siempre pierde, porque no factura — hasta que se
convierte en un problema. Estas son las cinco cosas que resolvemos y que casi nunca te
ofrece nadie porque «eres pequeño».
La guantera llena de tickets
El clásico
Los fotografías cuando los pagas y se acabó. Se leen, se clasifican y llegan a tu asesoría cuadrados, con lo que falta señalado antes de que sea tarde.
Presupuestar por la noche
Lo que espanta clientes
Una plantilla con tus precios y tus condiciones. Dos minutos y sale con tu imagen. El que presupuesta el mismo día se lleva el trabajo; el que tarda una semana, no.
Reclamar sin quedar mal
Lo que nadie quiere hacer
Los avisos salen solos, con el tono que tú elijas y respetando a quien tiene una incidencia abierta. Tú solo apareces cuando hace falta hablar de verdad.
No saber si un trabajo deja dinero
Lo que más caro sale
Horas, materiales y desplazamientos imputados donde tocan. Al cerrar el trabajo sabes si has ganado, y eso cambia el precio del siguiente.
Estar al día sin dedicarle domingos
Lo que se deja para nunca
Protección de datos, textos de la web, contratos con quien te maneja información. Se hace una vez, se deja hecho y se revisa cuando cambia algo.